Un paradigma cultural es un marco compartido.

No está formado solamente por las ideas que una sociedad declara tener, sino también por lo que se da por supuesto.

Lo que parece posible.

Lo que parece normal.

Lo que se espera de nosotros.

Lo que se considera correcto, deseable o incluso imaginable.

Estos marcos se transmiten de muchas maneras: a través de la educación, las costumbres, el lenguaje, las instituciones, las relaciones familiares y las experiencias cotidianas.

No necesitamos aprenderlos como una lección.

Los incorporamos viviendo.

Por eso, muchas veces no percibimos un paradigma como una interpretación de la realidad.

Lo vivimos como la realidad misma.

Pero lo que es compartido por un grupo puede terminar convirtiéndose en una experiencia individual.

Ahí comienza otro movimiento.

El paradigma colectivo se encuentra con nuestra historia personal.

Es en ese encuentro en donde debemos resolver. Es donde se abre una grieta que puede permitirnos ver el condicionamiento. Allí podrá comenzar el fortalecimiento de nuestra autonomía.

Hasta la próxima.