Autor: edgardo (Página 1 de 26)

Identidad y sentido de misión.

La identidad de una persona es un construcción compleja, tejida a partir de una variedad de elementos que incluyen la genética, la cultura, las experiencias personales, y, crucialmente, los ideales y aspiraciones que uno elige seguir. Un ideal de vida no solo proporciona ir en una dirección determinada, sino que también actúa como un espejo en el que se refleja la esencia de nuestra identidad.

La identidad se forma desde que nacemos, momento en que comenzamos a absorber influencias del entorno que nos rodea: la familia, la comunidad, la educación, y la sociedad en general. Sin embargo, más allá de estas influencias externas, existe una dimensión interna donde reside nuestra capacidad de reflexión y autoevaluación. Es en esta dimensión donde los ideales de vida se descubren, se definen y juegan un papel crucial.

Al definir lo que consideramos valioso y significativo, los ideales nos ayudan a tomar decisiones coherentes con nuestras aspiraciones más profundas.

La coherencia en la identidad se logra cuando nuestras acciones y decisiones están alineadas con nuestros ideales. Esta congruencia proporciona un sentido de integridad y autenticidad. Cuando actuamos en conformidad con nuestros ideales, sentimos que estamos siendo verdaderos con nosotros mismos, experimentando una profunda satisfacción y una sensación de estar viviendo la vida que deseamos.

Por otro lado, la disonancia entre nuestros ideales y nuestras acciones puede llevar a una fragmentación de la identidad. La incoherencia puede generar conflictos internos, culpa y una sensación de vacío. Por eso, la elección de nuestros grupos de pertenencia, nos permite reforzar un poder gregario que fortalece la posibilidad de seguir avanzando en el camino elegido.  

El ideal elegido puede parecer difícil de alcanzar, sin embargo actuará como una estrella polar que siempre permanece fuera de nuestro alcance. Sin embargo, esta dificultad no disminuye su valor; al contrario, lo enaltece. En el momento de elegir nuestras profesiones, debemos tener en cuenta que sensación nos produce imaginarnos dedicándonos a esa tarea durante años. Toda profesión debería ser adoptada principalmente por vocación, ideal, deseos de crecimiento personal, sentimiento de misión y deseo de impactar positivamente en el mundo que habitamos. Si logramos esto, la realización económica será consecuencia inevitable de nuestra entrega a ese ideal de vida.

En el DeROSE Method los que elegimos ser profesores reforzamos cada día nuestra identidad de docentes y disfrutamos de preparar el mayor número posible de excelentes instructores con el deseo de perpetuar nuestra herencia cultural, promocionar las buenas relaciones humanas, la ética y el desarrollo personal.  

Hasta la próxima semana

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Formar o informar.

El término escuela deriva del latín schola y se refiere al espacio al que los seres humanos asisten para aprender. El espacio donde se forjan las voluntades y se proyectan las acciones.

Es el ámbito ideal para relacionar la voluntad a la esperanza: la fuerza inconmensurable de la voluntad es el fuego que templa y fortalece la esperanza de un futuro promisorio.

Las antiguas tradiciones culturales daban un enorme valor a la tarea del que enseña. Lo elevaban al status de una persona sagrada. Esta valoración se debía al conocimiento transmitido, al acto mismo de enseñar. Si se enseñaba una filosofía o rama del arte que se consideraba sagrada, por añadidura el que ejercía la tarea de transmitirla era indicado como una persona especial y como tal debía ser tratado.

En la India, la palabra guru, en sánscrito, tiene un significado muy bello: es aquel que disipa las tinieblas, en coincidencia con otras escuelas filosóficas que nos han transmitido la idea de que la oscuridad no existe, lo que existe es la falta de luz.

El maestro, entonces, es reconocido socialmente por su tarea de disipar la oscuridad trayendo generosamente la luz del saber. En esas escuelas antiguas se aplicaban algunos principios didácticos y pedagógicos de gran valor, que deberían mantenerse vigentes. Entre ellos, el principio formativo y no únicamente informativo. El docente puede hacer mucho en el desarrollo de quien aprende si logra comprometerse en la formación integral de la persona y despertar el entusiasmo de revisar comportamientos y principios éticos. Por este motivo las escuelas del DeROSE Method suman a las valiosas técnicas de sus programas formativos relaciones humanas, inteligencia emocional y otras habilidades de comportamiento – soft skills – para contribuir a un proceso real de superación personal.

Esto requiere un compromiso del docente: instalar una coherencia real entre dichos y hechos. Como señalaba George Steiner, “la única licencia honrada y demostrable para enseñar es la virtud del ejemplo.”

Todos debemos incorporar este valioso principio de conducta, en razón que todos enseñamos, de manera formal o informal, ya sea en la familia, en las relaciones laborales, en los ámbitos de estudio. Enseñar constituye una característica humana que al ejercerla también humaniza. Seamos conscientes de ello.

A partir de allí, pondremos en marcha un movimiento de cambio que podrá ser la génesis de un mundo mejor.

¡Hasta la próxima semana!

La aspiración humana a ser libres.

Cada día lo vivo como una aventura del conocimiento y la observación de las conductas humanas.

La variedad de reacciones que tenemos ante los mismos hechos es realmente inconmensurable. En ese mosaico de reacciones, observo que hay un gran miedo, tal vez inconsciente, a un valor fundamental: la libertad.

Como decía Jean Jacques Rousseau, el hombre nace libre, pero en todas partes está encadenado. Y justamente hacia esa línea de análisis dirijo mi reflexión. Al estado de libertad interior, absoluta, que supera grillos o cadenas de todo tipo.

Como las propias palabras limitan una de nuestras libertades, la de expresión, veamos qué podemos decir del concepto absoluto. Según los diccionarios de filosofía, ab solutus significa desligado de ataduras, algo que no depende de nada, que tiene su propia razón, causa y explicación en sí mismo. Para mí, una forma de referirse al Autoconocimiento.

Y aquí empiezan mis barullos internos cuando observo que la aspiración humana a ser libre, por la cual el hombre ha luchado y continúa haciéndolo, se resume en un solo recurso: imponer una libertad sobre otra.

Debemos reconocer que, como especie, vamos muy lento. En términos de paradigmas, emociones y reacciones, hoy somos un modelo antiguo, a pesar de la acelerada evolución tecnológica. Reaccionamos habitualmente como hace miles de años, motivados por la ira o el miedo.

Y para fundamentar nuestras reacciones, necesitamos encasillar al otro dentro de alguna característica que lo diferencie. Su piel, su credo, su afinidad política, su simpatía deportiva. La sociedad resultante puede ser peligrosamente similar a la que describe George Orwell en su novela 1984.

Sin embargo, soy optimista y creo que el primer gran cambio necesario es volcar la atención hacia nosotros mismos. Conocernos más, saber si lo que hacemos es producto de una elección verdadera y consciente, o se trata de un hábito adquirido por herencia cultural y repetido sin analizar. A partir de allí podremos relacionarnos mejor con los demás.

El uso de técnicas surgidas en culturas milenarias, como concentración y meditación, constituye una herramienta que nos permite reconocer nuestros condicionamientos, sostenerlos o modificarlos, si así lo deseamos. Un inicio para abrir la puerta hacia la ansiada libertad y la felicidad que esto nos genera..

Desde mi experiencia personal lo recomiendo. Vale la pena intentarlo. Tal vez aprendamos a ser libres entre seres libres.

Hats la próxima semana.

Cuestión de piel.

La piel está considerada el órgano más grande y extenso del cuerpo. Cubre una superficie casi equivalente a dos metros cuadrados y, según los anatomistas, puede pesar hasta diez kilogramos. Sirve como barrera protectora frente el medio externo, al tiempo que mantiene la homeostasis.

Posee diversas funciones, pero la que más me interesa destacar es la de ser la frontera sensible de nuestro cuerpo con el mundo que nos rodea. Su sensibilidad nos da información sobre lo que tocamos, la presión de lo que nos toca, la temperatura ambiente y, con mucha precisión, nos transmite sensaciones de placer o dolor.
Además, y para seguir maravillándonos con esta vestimenta que traemos desde que nacemos, también nos expresamos por medio de ella: nos sonrojamos, palidecemos, el pelo se nos eriza y hasta emanamos aromas de acuerdo con la variada gama de emociones humanas que podemos experimentar.

Se trata de una membrana única que une las distintas regiones de nuestro paisaje
corporal, dándole la apariencia de lo que Whitman denominó “el cuerpo completo”.
La piel es fantástica, merece nuestro homenaje. Es gracias a ella que estamos dentro del mundo y el mundo está dentro de nosotros, decía Alfred North Whitehead, matemático y filósofo británico que trabajó en investigaciones durante años junto a Bertrand Russell y sostenía la premisa de que “todo está lleno de vida”, en la intención de devolverle a la naturaleza el valor que poseía para los filósofos de la antigüedad.

Justamente la piel nos conecta con la vida, especialmente con el mundo sensorial. Qué triste sería una vida sin percibir todo el espectro de sensaciones que nos brinda la más hermosa vestimenta que poseemos.
Y no solamente me refiero a la piel joven y tersa. Cuánta hermosura expresa la piel de los ancianos, dándonos la sensación de que en cada uno de sus surcos se guardan misterios, experiencias, saberes, recuerdos, sensaciones, soles, humedades de lágrimas emocionadas y tantas otras memorias escritas sobre esa membrana/frontera, que debería servir para unirnos más que para separarnos.
Las pieles también nos muestran diversidad de colores. Paleta variada que en muchas culturas y épocas sirvió para calificar o descalificar a quienes, sin poder elegir la suya, debían vestirla y vivir las consecuencias.

Hace más de cinco mil años, en la antigua India, el color de piel –llamado en sánscrito varna– fue el origen de la división en castas de la población. Se intentaba de esa forma impedir el cruzamiento racial, para proteger la supremacía de los invasores de ascendencia aria.
En 1951 Jean Cocteau declaraba “qué raro que esos americanos, que desprecian a la gente de color, estén tan ansiosos por dejar que el sol los vuelva tan oscuros como sea posible”, enfatizando la discriminación que existía hacia los que eran simples portadores de otras tonalidades de piel.

El mundo, que comenzaba a sensibilizarse y buscaba avanzar hacia la inclusión, ha sido demorado en ese deseo por causa de una pandemia que nos obligó a incorporar, con tristeza, la distancia social. Ojalá que todos colaboremos para lograr que las pieles vuelvan a ser membranas que nos conecten y nos aproximen de manera sincera y espontánea.
¡Montones de hermosos abrazos nos esperan.!

El mentor y el consultor, diferencias y similitudes.

El mentor y el consultor son dos figuras muy importantes, que realizan una tarea que frecuentemente se confunde. Voy a analizar algunas características de cada una, y a establecer diferencias y similitudes.

Qué es un mentor: una persona con experiencia de vida y que además posee conocimientos en un área específica. Proporciona orientación, consejo y apoyo a otra persona menos experimentada, conocida como discípulo o aprendiz (en inglés, mentee). La relación de mentoría se basa en la confianza, el respeto mutuo y generalmente en la obra que el mentor ha realizado. Tiene como objetivo ayudar al discípulo a desarrollarse profesional y personalmente. El rol del mentor es, por lo tanto, crear un proceso de aprendizaje seguro y productivo, al tiempo que ayuda al aprendiz a entender y aceptar que el aprendizaje y el desarrollo pueden ser una actividad difícil y a menudo incómoda. Las culturas antiguas preservaban la relación entre Maestro y discípulo para la transmisión del conocimiento, con una propuesta formativa y no meramente informativa. Esta forma de enseñanza, útil e inspiradora, en la Red DeRose se aplica de manera orgánica y eficiente.

Algunas características que podemos indicar en un mentor:

Experiencia comprobable: los mentores suelen tener una trayectoria profesional, conocimientos profundos en un campo específico y una vida ética con realizaciones comprobables, que son motivo de inspiración para el aprendiz.

Seguridad para orientar: capacidad para brindar consejos y sugerencias que ayuden al discípulo a desarrollar la capacidad de discernir y tomar decisiones con mayor certeza. El buen mentor no complejiza; por el contrario, logra simplificar lo difícil.

Apoyo: de ser necesario proporciona apoyo emocional y motivacional, para que el discípulo pueda superar desafíos y obstáculos, sin generar dependencia. Es habitual que el mentor coloque límites fuertes que pongan a prueba al discípulo.

Instalar el deseo de superación: ayuda al autoconocimiento del aprendiz y, en consecuencia, a identificar limitaciones y potenciar habilidades socioemocionales y competencias, necesarias para que logre alcanzar sus metas.

Recomendar vías de conocimiento: puede conectar al discípulo con otras personas, sugerir lecturas, entrenamientos, cambios de paradigmas y otros recursos valiosos para su evolución. El mentor busca con generosidad la evolución integral del discípulo, posibilitando incluso ser superado por él.

Qué es un consultor: es un profesional que proporciona asesoramiento experto en un área específica a organizaciones o individuos que necesitan ayuda para resolver problemas, mejorar procesos o tomar decisiones informadas. Los consultores suelen trabajar en proyectos temporales y pueden especializarse en diversas disciplinas: estrategia empresarial, tecnología, recursos humanos, marketing y finanzas, entre otras.

A continuación, algunas diferencias entre la relación con un mentor o con un consultor, en términos de objetivo, duración, enfoque, naturaleza de la interacción y compromiso y responsabilidad:

Objetivo

Mentor: el objetivo de la mentoría es el desarrollo personal y profesional a largo plazo del discípulo. La relación está centrada en el proceso de autoconocimiento y crecimiento. Se aplica la observación desde otras perspectivas, se busca despertar el sentido autocrítico del discípulo y, en consecuencia, se favorece su crecimiento personal.

Consultor: el propósito de la consultoría es resolver problemas específicos, mejorar procesos o aportar conocimientos especializados para proyectos concretos. La relación está centrada en obtener resultados tangibles y específicos en un corto o mediano plazo.

Duración

Mentor: la relación de mentoría suele ser a largo plazo y puede durar varios años. Es una relación continua que evoluciona con el tiempo.

Consultor: la relación de consultoría es generalmente de corta o mediana duración, limitada al tiempo necesario para completar un proyecto o resolver un problema específico.

Enfoque

Mentor: el enfoque es holístico y puede abarcar múltiples aspectos del desarrollo del discípulo, incluyendo habilidades profesionales, desarrollo personal y ético.

Consultor: el enfoque es específico y orientado a problemas. Se centra en áreas concretas donde se necesita asesoramiento experto, como mejorar la eficiencia operativa, desarrollar una nueva estrategia o implementar nuevas tecnologías.

Naturaleza de la interacción

Mentor: la relación es personal y se basa en la confianza y el respeto mutuos. Los mentores a menudo actúan como modelos a seguir y pueden compartir experiencias personales.

Consultor: la relación es profesional y transaccional. Los consultores son contratados para brindar soluciones específicas y la interacción está orientada a resultados técnicos.

Compromiso y responsabilidad

Mentor: actúa como guía y consejero, pero el éxito depende del esfuerzo y la aplicación del discípulo. Es una relación profunda de lealtad y compromiso.

Consultor: tiene una responsabilidad directa en producir los resultados acordados en el contrato de consultoría. Su éxito se mide por la efectividad de sus recomendaciones y la implementación de sus soluciones.

Desde mi experiencia de décadas de ejercer mentorías, encuentro en la robustez de la relación maestro-discípulo —que cuenta con miles de años de experiencia práctica— el mejor de los formatos para favorecer la evolución personal.

Hasta la próxima semana.

Edgardo.

Concedernos nuestra propia libertad…

Mucho se ha escrito sobre esta palabra, mucho se ha hecho en nombre de este bien, muchos ofrendaron su vida para frenar el avance de aquellos que pretendían cercenar libertades de cualquier índole.
Himnos, marchas, canciones, poemas, esculturas, pinturas y diferentes manifestaciones artísticas  expresaron esa innegable necesidad humana de sentirse libre y luchar contra la opresión. Nada de lo que nutre nuestra historia ha sido en vano. Esfuerzos y sacrificios nos permitieron construir una forma de vivir en donde existen más libertades y posibilidades.
Cuantos nombres quedaron grabados en mentes y corazones, como emblemas del sentimiento de “ser libres”.
Sin embargo, existe un concepto de libertad que es más profundo. Que trasciende los derechos sociales y las conquistas políticas. Es la libertad interior del hombre: esa conquista que solamente podremos obtener instalando la vocación de libertarnos de nuestros condicionamientos y que conlleva a  la superación. Un deseo anhelado por filósofos y pensadores de todos los tiempos y diversas culturas.
Albert Camus, el célebre escritor y ensayista que obtuviera el premio Nobel de literatura nos dejó una frase muy interesante: “La libertad no es nada más que una oportunidad para ser mejor.”
Desde este pensamiento, podemos afirmar que efectivamente la conquista de la verdadera condición de libre, el ser humano debe buscarla  desde el deseo de mejorar. Instalando  la voluntad de modificar la raíz de los condicionamientos y paradigmas que nos llevan a actuar por inercia y no siempre por elección consciente.
No se entiendan mal mis palabras, no se trata de un pensamiento individualista para aislarse, recluirse o no participar de las causas justas y necesarias que nos permitan obtener mayores libertades sociales, por el contrario, la intención es estar totalmente integrados a la sociedad. Y justamente, para ser más útiles y solidarios, debemos ser más libres, auténticos y lúcidos.
No es fácil porque cada uno de nosotros es a la vez cincel y escultura. Somos nosotros mismos los que debemos observarnos, para superarnos, para construirnos cada día.
Como la práctica es mucho más valiosa que la teoría, hagamos un simple ejercicio: sentémonos cómodos, cerremos los ojos y hagamos un par de respiraciones profundas y nasales para aquietarnos. Primero el cuerpo, luego la respiración que empieza a ser más lenta y sutil. Gradualmente se irán aquietando las emociones y pensamientos. Ya en este estado de mayor introspección  imaginemos que podemos observarnos a nosotros mismos, desde un plano más elevado. Veamos cómo transcurre un día de nuestras vidas. Que hacemos, que nos causa placer y que cosas no nos gusta hacer. Observemos nuestros hábitos y costumbres. En este momento la realidad adquiere otra dimensión, todo es pequeño, analizable y posible de cambiar o mejorar.
Algunas cosas están bien, pero tal vez no sean suficientes. Otras, las hacemos sin conciencia, sin haberlas elegido, sin placer.
Algunas obedecerán a elecciones realizadas y desearemos mantenerlas. Tal vez realicemos un trabajo que no nos gratifica y podamos recordar aquella cosa que nos apasionaba y que dejamos de hacer, pero siempre anidamos el deseo de retomar.
Observemos  nuestro cuerpo, nuestra forma física, nuestra salud general. ¿Está temporalmente olvidado? ¿Necesitamos ocuparnos más de él? ¿Y nuestra alimentación es inteligente y se adapta a nuestra actividad? ¿Podemos mejorar nuestra situación afectiva o familiar?
Elijamos algo para modificar o potenciar, sabiendo que esa decisión incidirá para mejor en nuestra calidad de vida y estaremos ejerciendo el derecho a nuestra libertad de elección, a construir la vida que verdaderamente deseamos vivir y que es el derecho de todo ser humano. La llave de tu libertad, está en tus manos.
Sin olvidarnos de la recomendación del Escritor DeRose: La libertad es nuestro bien más precioso. En el caso de tener que confrontarla con la disciplina, si esta violentase a aquella, opte por la libertad.

Hasta la próxima semana.
Edgardo Caramella

Feedback, solución o desastre.

En la actualidad la utilización de feedback se ha ido instalando como tendencia necesaria, principalmente en los ámbitos laborales. Sin embargo, si no es bien utilizado puede llevar a un verdadero desastre.

¿Qué es lo que debemos tener en cuenta para que este sistema sirva en la construcción de mejores equipos de trabajo, potencie buenos vínculos entre sus integrantes y no genere exactamente lo opuesto?

En primer lugar, tiene que estar ligado al sincero deseo de ayudar. El feedback debe ser información que alguien brinda a otro sobre su desempeño o la forma en que realiza sus tareas, en la sincera intención de colaborar para que mejore.

El feedback no necesariamente debe ser crítico; por el contrario, puede ser un comentario valorativo que estimule y produzca un refuerzo positivo sobre formas, procedimientos o actitudes que vale la pena destacar.

Es importante que la información dada no sea consecuencia del enojo que se genera por fallas o mal desempeño. Si está impregnado de emotividad, no será un feedback constructivo: se transformará en una descarga, muchas veces personalizada, y producirá un aciago resultado. Siempre deben hacerse observaciones objetivas, sin carga emotiva y con el deseo de contribuir.

Para esto es imprescindible que la información proporcionada sea clara, a fin de que quien la recibe pueda aceptarla, incorporarla y hacer algo positivo con ella.

Es un mecanismo que debe establecerse en forma previa, mediante un común acuerdo entre todos los integrantes del grupo. Tiene que ser conversado y delimitarse los alcances y las formas puntuales en que se utilizará. Siempre podrá funcionar si existe confianza y respeto mutuo. Los que ocupen cargos superiores deben estar de acuerdo en implementar un sistema jerárquico que no oprima, que acepte el diálogo sincero con cordialidad, transparencia e información que circule en ambos sentidos: ascendente y descendente.

Por mi experiencia, recomiendo no demorar en decir lo que se estime necesario, ya que el hacerlo contribuye a la disminución de los conflictos, que tienden a agravarse al ser reprimidos.

Otro elemento sustancial es que el grupo incorpore el intercambio docente. Esto permite tanto que el líder enseñe a sus liderados como también que la flexibilidad imperante reconozca al más capacitado, sin importar su jerarquía o antigüedad, su autoridad para enseñar a todo el grupo una tarea específica, ubicándose el propio líder entre los receptores de la información.

Así se refuerzan los vínculos y la confianza, y el conocimiento fluye y crece en forma exponencial.

Cabe destacar que de la misma forma en que el emisor tiene que ser cuidadoso al proporcionar el feedback, el receptor debe evitar actitudes defensivas que compliquen el intercambio de la información, y solicitar todas las aclaraciones necesarias en el caso de no haber comprendido.

La implementación de feedback es un mecanismo que surge como consecuencia de nuevas necesidades y libertades que deben ser aceptadas. Es simple, delicado y productivo.

Es subir un escalón más en la imprescindible tarea de mejorar las relaciones humanas, en la búsqueda de resultados cooperativos y la consecuente reducción de conflictos.

¡Hasta la próxima semana!

Lidere con autenticidad.

Eric Klinenberg, profesor de sociología de la Universidad de Nueva York y autor de “Soy solo: el extraordinario auge y sorprendente atractivo de vivir a solas”, destaca que, si bien la persona promedio hoy en día puede presumir de tener miles de “amigos y seguidores” en plataformas como Facebook e Instagram, cuando se trata de relaciones humanas “no existe sustituto a construirlas a la antigua, de manera personal”.

Por primera vez en la historia de Gran Bretaña se creó un Ministerio para la Soledad, teniendo en cuenta “la triste realidad de la vida moderna.”La soledad en el Reino Unido es un asunto de Estado. Este mal, que según un reciente estudio afecta a 9 millones de británicos, tiene su propio departamento en el Gobierno.

Bután, India, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y España, entre otros, han creado Ministerios para la Felicidad. Claro está que algunos de esos países continúan teniendo serios problemas sociales; sin embargo, empieza a evidenciarse una tendencia que está llamando la atención y genera la necesidad de repensar el funcionamiento de las estructuras sociales y, como consecuencia, las relaciones humanas en general.

En los ámbitos laborales, si los integrantes de los grupos no poseen el ejercicio de la vida en convivencia, se les hace más difícil compartir espacios, tareas, reuniones y desarrollar la solidaridad necesaria entre las personas. Por ello, las empresas buscan generar ámbitos agradables, ofrecer actividades lúdicas o recreativas, favorecer horarios flexibles y permitir el uso de ropa menos formal.

Además, se intenta reducir las distancias jerárquicas, al punto de haberse llegado a sistemas como la llamada holocracia, un sistema de organización en el que la autoridad y la toma de decisiones se distribuyen en forma horizontal en lugar de establecerse por una jerarquía de gestión. En otros emprendimientos se implementa la utilización del feedback asumido, aceptando de buen grado la crítica, sin conflictos jerárquicos.

Todos corren detrás de los cambios veloces de la época, intentando encontrar soluciones o reducir la insatisfacción general. Sin embargo, nadie puede dar lo que no tiene y por eso la capacidad creativa y productiva está muy vinculada a la felicidad de las personas.

La velocidad de los cambios nos sorprende y supera. Es necesario abrirse a nuevos paradigmas y en esto los líderes deben trabajar sobre sí mismos, para producir un cambio de comportamiento que derrame sobre los grupos. Es prioritario aprender y entrenar para administrar sus emociones y establecer una proximidad real con sus equipos, irradiando esa forma de relación por medio de la convivencia, la escucha y el ejemplo.

En términos de liderazgo existen cientos de opiniones, libros, videos, conferencias y consejos para lograr resultados positivos. En mi experiencia, lo que me atrevo a afirmar es que todo aquel al cual le toca la hermosa responsabilidad de conducir personas, debe hacerlo desde la autenticidad y la transparencia.

Enmascararse en aparentes modelos de éxito que se proponen de acuerdo a las épocas y modas, nunca va a constituir la solución. La sabiduría del líder no está en copiar a otros, por el contrario, debe esforzarse en ser auténtico y relacionarse desde esa honestidad con aquellos que se identifiquen con su estilo.

Recomiendo invertir más tiempo en técnicas de autoconocimiento y menos en saltar de opinión en opinión corriendo detrás de fugaces estrellas que se venden como dueños de la auténtica verdad. Como lo afirmaba Kant para conocer hay que conocerse.” Fortalezca su autonomía y confíe en lo que le dice su corazón y su intuición.

Hasta la próxima semana.

Capitalizar las adversidades.

Según estudios científicos, los humanos nacemos prematuramente. El antropólogo suizo Adolf Portmann afirma que llegamos al mundo con una gran precocidad. Según su opinión, la gestación debería durar de dieciocho a veintiún meses, para lograr un mayor desarrollo neurológico y cognitivo.

El nacimiento temprano, sin embargo, implica que los pequeños sean dependientes durante mucho más tiempo que otros primates; unos niños tan vulnerables requieren padres inteligentes que puedan estar atentos a sus cuidados. Como resultado, ese nacimiento temprano ha creado una especie como la humana, con habilidades cognitivas cualitativamente diferentes de las de otros animales.

Esta forma tan inmadura de empezar la vida ha llevado a investigadores de la Universidad de Rochester a una curiosa hipótesis sobre nuestra inteligencia. Según su estudio, publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), la inteligencia de nuestra especie podría haber evolucionado en respuesta a las demandas del cuidado de los hijos.

La fragilidad que nos caracteriza desde que nacemos requiere que utilicemos formas para salir de ese estado y conquistar una robustez mayor, que nos hará resilientes y antifrágiles, como lo define Nassim Nicholas Taleb en su libro Antifrágil.

Con especial claridad, este autor nos alerta de que a las personas o ámbitos donde predomina lo frágil no les sientan nada bien la volatilidad, los agentes estresantes (estresores), el daño, el caos, los sucesos, el desorden, las consecuencias imprevistas y la incertidumbre. En el lado opuesto a lo frágil, hay cosas que se benefician de las crisis: prosperan y crecen justamente al verse expuestas a la volatilidad, el azar, el desorden y los estresores.

Las personas que conquistan un estado de resiliencia o antifragilidad utilizan esas situaciones para transformarse, crecer y desarrollar al máximo su potencial, en lugar de dejarse abatir por ellas. ¿Qué podemos hacer para salir de la vulnerabilidad y avanzar hacia la antifragilidad? En primer lugar, trabajar sobre el autoconocimiento a fin de detectar nuestros puntos flacos y reconocer nuestras potencialidades. Será un importante paso para reestructurar nuestros recursos.

Debemos estar preparados para las adversidades, reeducar nuestro comportamiento, ser flexibles a los cambios, tener pensamiento crítico, desarrollar la creatividad y la intuición por medio de la meditación, ampliar la capacidad de visión estratégica y no temer a los cambios. Estos recursos nos permiten actuar de manera instantánea, casi en forma refleja, accediendo a la posición adecuada en el momento que sea necesario.

Capitalizar las adversidades como oportunidades es superarse y avanzar hacia la antifragilidad. Un estado que nos permitirá actuar de manera positiva en el mundo que deseamos habitar.

Hasta la semana que viene.

Escuchar a nuestro corazón e intuición.

Querido lector, tal vez le parezca extraño que comience este texto citando a Ludwig Wittgenstein, sin lugar a dudas un importante filósofo que escribió el Tractatus logico-philosophicus, obra que influyó entre otros a Bertrand Russell.

La historia cuenta que para convencer a su editor de que lo publicara, el filósofo le envió una carta acompañando la obra en donde le decía: “mi trabajo consta de dos partes, la que aquí aparece y todo aquello que no he escrito”. Y enfatizaba agregando “seguramente es esa parte que no está escrita, la más importante”.

Me tomé la libertad de utilizar las mismas palabras de Ludwig para relacionarlas a este artículo, dado que hay muchas discrepancias en la gran cantidad de textos y opiniones que exponen sobre meditación. Estas diferencias surgen de la perspectiva, la visión particular de cada autor dependiendo de la metodología utilizada, las filosofías que lo fundamentan y la experiencia individual que nos deja la práctica. Nuevamente lo que no está escrito es muy importante. Puede haber técnicas y ejercicios similares entre un sistema y otro, sin embargo, las líneas filosóficas y comportamentales que fundamentan las técnicas seguidas por el practicante o docente serán determinantes para el resultado a obtener y la explicación del proceso.

La meditación es una técnica sumamente antigua, que data de miles de años y continúa existiendo incluso con interés creciente. Esto es lógico porque existen buenas razones para hacerlo, muchas de ellas comentadas en antiguos textos de filosofía y que en la actualidad son confirmadas por numerosas experiencias científicas.

En mi caso particular me identifico en forma personal y profesional con la forma más antigua, preclásica, no mística y técnica que se mantiene preservada como un tesoro arqueológico en la estructura del DeROSE Method.

Al cabo de más de tres décadas de estudio y enseñanza puedo asegurar que practicar meditación es una de las mejores decisiones que podrán tomar en sus vidas.

Les permitirá salir de las conductas repetitivas y fortalecer la capacidad de elegir, tomando decisiones en base a mayores certezas y escuchando a nuestro corazón e intuición.

Hasta la próxima.

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